Las personas que padecen una enfermedad mental presentan una sintomatología muy variable que depende no solamente del trastorno que padecen, sino también de la propia persona y del entorno que rodea a ésta.
La enfermedad mental dificulta el desarrollo de sus capacidades funcionales relacionadas con aspectos de la vida diaria tales como: auto-concepto, auto-cuidado, autocontrol, relaciones interpersonales, interacciones sociales, aprendizaje, actividades de ocio y que además dificultan el desarrollo de su autosuficiencia económica.

El primer paso en el tratamiento de la enfermedad es de tipo farmacológico. Una vez que la persona se encuentra estable a ese nivel, es muy importante pasar a la Rehabilitación Psicosocial de la persona para recuperar las capacidades funcionales que se han visto afectadas, bien por los efectos secundarios de la medicación o bien por ciertos síntomas de la enfermedad. La rehabilitación se lleva a cabo en cinco niveles: individual, grupal, familiar, social y ocupacional.

El tratamiento farmacológico es una parte muy importante en el abordaje de estas enfermedades, pero con él sólo se consigue tratar los síntomas positivos de la enfermedad (delirios, paranoias, …), quedando una serie de síntomas negativos y síntomas secundarios provocados por los antipsicóticos que pueden llegar a provocar un gran deterioro en la persona, tanto a nivel social, ocupacional, como cognitivo, impidiendo a ésta llevar una vida totalmente normalizada. Además, el tratamiento farmacológico es una herramienta fundamental para que la persona acepte llevar unos programas para su rehabilitación.

Por ello desde AFEM Marina Baixa llevamos varios años desarrollando con éxito este programa de Rehabilitación Psicosocial, que permite a las personas con enfermedad mental y a sus familias una mejora en su calidad de vida y un aumento en las capacidades de la persona con enfermedad mental, disminuyendo la dependencia que tienen éstas de sus familias.